Recuerdos de Reserva

Hace unos minutos, el estimado Twittero @colosseum reveló que estaba viendo Reservoir Dogs (Perros de Reserva) por primera vez. Me dio mucha envidia, claro. No por estar viendo la película en sí, que ha estado a mi alcance en formatos VHS, LaserDisc y DVD en todo momento. Sino por experimentarla por primera vez.

No sé cuál vaya a ser su veredicto, y a lo mejor no es maravilloso, siendo que está viendo la primera película de un Quentin Tarantino que nos ha acostumbrado a experiencias fílmicas superlativas cada vez que se sienta en la silla de director. Tarantino es un salvaje, un geek sin destilar que vierte todos sus traumas fanboyescos y sus fantasías visuales en cada nueva obra. Así que ver su filmografía de adelante hacia atrás podría parecer poco favorecedor.

Y hay que añadir que sus pelis pueden gustarnos en mayor o menor grado, pero nunca nos podemos mostrar indiferentes. Yo disfruté Inglourious Basterds, por ejemplo, pero la verdad esperaba más de ella. Aún así tiene docenas de detalles geniales, de cosas que me hacen erguirme en la butaca del cine y pensar “¡Este guey está cabrón!”. Cuando un director logra estos estándares de calidad y maneja las expectativas de su audiencia en niveles reservados a los de obras clásicas, hay que reconocerle el mérito.

Pero regresar en el tiempo a mi primera experiencia Tarantinesca es maravilloso. Fue en 1994, durante el Mundial de Futbol de EEUU. Sí, la película data de dos años antes, pero estamos hablando de una época pre-Cinemark / Cinemex / Cinépolis, donde las pocas salas de cine disponibles preferían recetarte interminables ciclos Stallone / Schwarzenegger / Van Damme antes que mostrar una pequeña gema de cine independiente gringo que, aparte de todo, no tuvo gran impacto en taquilla dentro de los Estados Unidos.

A mi eso me valía madres. Las revistas que consumía en esa época (especialmente esa joya editorial inglesa llamada Empire) mencionaban que un joven director americano, empleado hasta hacía poco en un video club, había logrado realizar una de las mejores películas de los últimos veinte años, una obra destinada a influenciar al género durante mucho, mucho tiempo. Y yo estaba más que dispuesto a creer el hype.

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